La exposición que presentamos recupera a grandes pintores que desarrollaron su carrera entre los últimos años del siglo XVIII y la primera mitad del siglo XIX. Artistas cuyos inicios están vinculados a la Escuela de Dibujo del Consulado Marítimo y Terrestre, primera formación oficial relacionada con las bellas artes en Alicante, que inició sus pasos bajo la dirección de Vicente Suárez Ordóñez, instaurador del neoclasicismo en la escuela.
El origen de este centro se remonta a 1785, cuando el rey Carlos III expide en Aranjuez una Real Cédula en la que se ordena la creación de un Consulado de Mar y Tierra en Alicante con todo lo necesario para el establecimiento de una Escuela de Dibujo. La propia Academia de Bellas Artes de San Fernando acometió la reforma y resultó uno de los mejores edificios de la época de corte académico en la ciudad.
Hubo alumnos que pronto destacaron y partieron a la Academia Bellas Artes de San Carlos en Valencia a perfeccionar la técnica del oleo. Caso de José Aparicio, becado a París, donde se impregna del neoclasicismo y romanticismo de Louis David, y a Roma. Periplo exitoso que le convierte a su vuelta en pintor de cámara de Fernando VII. Vicente Rodes, alumno de Vicente López, se especializa en retratos a pastel y alcanza con esta técnica su fama en los círculos más selectos de Barcelona. Y José Peyret, quien a su regreso de Valencia ocupa el nuevo cargo de director de la escuela, tras el fallecimiento de su antecesor, y juega un papel fundamental en el impulso cultural del Alicante del momento.