La obra “Dama de Azul” del pintor alcoyano Antonio Pérez (1834-1901), llegó a nuestras manos con una intervención anterior. Y se restauró en el 2001 con motivo de la inauguración del MUBAG.

ESTADO INICIAL

El soporte de la obra original es una tela de lino, que había sufrido un gran desgarro en la parte inferior. Se encontraba adherida a una tela de algodón. Esta intervención estaba destinada a devolver a la obra su cohesión matérica, para que el soporte textil volviera a cumplir su función de sustentar la pintura. Pero hoy en día se tiende a realizar la mínima intervención sobre las obras.

La tela de algodón que se había usado, era una tela poco apropiada como soporte pictórico, poco resistente a la degradación física y biológica. Esto añadido a que, hoy en día, tenemos mejores recursos, telas y adhesivos, y técnicas menos agresivas, aconsejaba eliminar el reentelado; aunque esto supusiera una nueva agresión para el soporte y la pintura.

PROCESO DE INTERVENCIÓN

Procedimos a retirar la tela de algodón. El adhesivo usado para el reentelado era de origen animal, y se había degradado por la acción de los microorganismos, perdiendo su poder como adhesivo. La tela se retiró fácilmente, a tiras para controlar la tracción sobre la pintura. El problema mayor fue el adhesivo, ya que impregnaba la tela original y se debía retirar porque era un caldo de cultivo para los microorganismos.

El adhesivo se eliminó aportando humedad y retirándolo cuando se iba ablandando, en forma de damero. Esta acción es agresiva porque puede deformar la tela original, y se debe realizar con gran cuidado, llegando hasta el equilibrio que el restaurador considere aceptable entre la eliminación del adhesivo y evitar el deterioro de la tela original.

Una vez finalizado este proceso, se procedió a unir el desgarro. Se utilizaron hilos preparados con adhesivo termo fundible, pequeños parches de telas sintéticas o de lino sin apresto que se asemejaban al original.

La fase de limpieza fue muy delicada. La eliminación de los repintes era peligrosa porque se necesitaban mezclas de disolventes muy potentes, que podían dañar el original. Al retirarlos vimos que cubrían grandes zonas de pintura original.

La reintegración de las faltas se hizo con materiales reversibles, como la acuarela, y con técnicas que ayuden a diferenciar nuestra intervención, el regattino (pequeñas líneas de colores paralelas o que siguen la pincelada de la obra, según los casos). Estas permiten devolver la legibilidad a la imagen representada, sin confundirse con la pintura original. Se pueden apreciar al observar de cerca la obra.

ESTADO FINAL

 

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